¿En qué consiste este nuevo enfoque?
WWF ha propuesto – conjuntamente con expertos y otras
organizaciones dedicadas a la conservación de biodiversidad
- una categorización y priorización de los distintos
ecosistemas del planeta. Esta se basa en una extensa base de
información que permite un análisis a escala de
paisaje.
Esto
posibilita la identificación de unidades de conservación
más grandes que las áreas protegidas, asegurándose
de este modo la representación de los principales tipos
de hábitats tanto terrestres, como los de aguas dulces
y marinas.
Cada una de estas ecorregiones es una porción relativamente
grande de territorio que contiene un conjunto de comunidades
naturales que comparten una porción significativa de sus
especies, procesos y condiciones ambientales. Esto implica que
sus límites no corresponden con los límites geopolíticos
sino más bien a factores biogeográficos. Una ecorregión
se debe definir, entonces, como una unidad viable de conservación.
Las ecoregiones prioritarias fueron seleccionadas a través
de un largo proceso de delimitación y clasificación,
realizados en función al análisis de factores tales
como: riqueza de especies, endemismos, taxa únicos y de
alto nivel jerárquico, procesos ecológicos o evolutivos
singulares y rareza global de los tipos de hábitats principales,
etc.
A partir de este proceso se identificaron
237 ecorregiones, llamadas GLOBAL 200, las que representan la
mayor porción
de la diversidad de los ecosistemas existentes en el mundo. El
Perú alberga y comparte con otros países un total
de 12 ecorregiones prioritarias.
¿Cuáles son sus ventajas comparativas?
Las ventajas comparativas
de conservación a escala ecoregional son superiores ya
que permiten un proceso de planificación a una escala
mayor, asegurando una visión de conjunto en particular
de las causas y procesos antropogénicos que interactúan
con la biodiversidad.
Además,
permite evaluar el avance de las acciones de conservación
en la preservación de la biodiversidad de la región
como conjunto y facilita el proceso de planificación,
adaptando las intervenciones a las condiciones particulares
de cada ecoregión en un marco conceptual único.
Asimismo, asegura que las aciones de conservación que
se den a una escala mayor adquieran más efectividad en
términos del uso de recursos. De esta forma se garantiza
la persistencia de la biodiversidad y asegura la conservación
de porciones relativamente grandes de hábitats, aún
cuando no formen parte del Sistema Nacional de Areas Protegidas.
Otro factor importante de este enfoque es que se conservan especies,
que por ser poco carismáticas, reciben menos atención
en los esfuerzos de conservación. De la misma forma, ocurre
con los procesos ecológicos (dispersión de semillas,
movimientos de carnívoros grandes, etc.) potencialmente
necesarios para la viabilidad futura de ecosistemas claves.
La planificación
de la conservación a escala ecorregional provee un enfoque
más integral y multidisciplinario, incluyendo factores
socioeconómicos en la ejecución de acciones de
conservación, que permite un mejor conocimiento y análisis
de las amenazas y causas estructurales de la pérdida
de biodiversidad. Posibilitando de esta manera la promoción
de políticas públicas y de esquemas de participación
y movilización de la sociedad civil e incluso de la comunidad
internacional.
La conservación
a escala ecoregional obliga a sus agentes e implementadores
a establecer objetivos y metas más ambiciosas. El objetivo
final no es otro que el de la conservación del mayor
rango posible de biodiversidad y procesos ecológico de
la ecoregión.